Casino Puertorriqueño

El 15 de abril de 1908, el presidente interino del Casino Puertorriqueño de Manatí, Arturo Quintero, notificaba al Secretario de Puerto Rico, que la institución que representaba había cumplido con los requisitos impuestos por la Ley de Asociaciones de Puerto Rico.

Las gestiones para darle forma al Casino Puertorriqueño habían comenzado más de dos años antes del 1908. En el lapso de 1906 al 1908 probablemente, el casino estuvo inactivo o en etapas de reestructuración, pero ciertamente para 1908 estaba organizado. Gestores para la creación del Casino Puertorriqueño lo fueron José María Peris y Reyes tesorero del casino (este muere el 18 de noviembre de 1906). El Alcalde Clemente Ramírez de Arellano, el Lcdo. Epifanio Fernández Vanga, Francisco Brunet, industrial Virgilio del Pozo y Santana, farmacéutico, Bonocio Urgell y Reventós, Salvador Villamil, Ramón Parés y José Montañés entre otros.

Su primer local estuvo localizado en los altos de la Farmacia del Pozo, propiedad de Virgilio del Pozo, situada en la Calle Mckinley, esquina Betances.


En 1920, se trasladan a la segunda planta de otro hermoso edificio, levantado en mampostería antes del 1900, situado en la Calle Quiñones, propiedad de la familia Brunet-Calaf, propietaria de las centrales Monserrate y Guaitía.

La estructura es de estilo neoclásico, construida en hormigón, madera y zinc. En su fachada llaman la atención las enormes columnas y los frisos que enmarcan puertas y ventanas. Aunque su interior sufría de gran deterioro, los elementos de su exterior permanecían en condiciones propicias para su restauración.

El edificio perteneció a la familia Brunet-Calaf pero fue heredado por Antonio Vidal Ramos. Posteriormente fue adquirido por el gobierno municipal de Manatí. La fachada, aunque abandonada, se negaba a perder su encanto. Mientras, los problemas de filtración, hongos y corrosión deterioraban su interior de manera inmisericorde.





Según una descripción que aparece en el memorial explicativo para su restauración, "el edificio está construido en paredes de hormigón armado con techumbre de armazones de madera, cubiertos con planchas de zinc". Añade que "la losa estructural entre piso es de hormigón armado sobre vigas de hormigón en ambas direcciones".

El ventanal original era de hojas madera en celosías y cubiertas con postigos. Tenía varios tipos de puertas, también de madera y en celosías con postigos. Del primer piso quedaron algunas losas del país. Otras partes estaban en cemento pulido y terrazo, bastante deteriorado. Se encontró evidencia de que el segundo piso era en madera.

Fue a mediados de la década del 40 cuando languideció la gran época de los casinos en la Atenas de Puerto Rico.

En el recinto, que tanto jolgorio ofreció a los manatieños, no quedaba nada de lo que fueron sus baños. Tal vez porque fueron vandalizados. Lo mismo ocurrió con la cocina.

La Administración Municipal en su compromiso en recatar estas estructuras históricas y devolverlas a su estado original para el disfrute de todos, adquirió esta propiedad para su restauración. El Antiguo Casino Puertorriqueño volvió a lucir esplendoroso y reabrió sus puertas aunque con nueva finalidad.

El costo de la restauración es de aproximadamente $1.6 millones. Actualmente la estructura alberga en su segundo piso las oficinas del Presidente de la Asamblea Municipal, el Secretario Municipal y personal administrativo. También cuenta con el Salón de sesiones de la Asamblea Municipal en el espacio que debió ser el salón de baile. En su primer piso se encuentran la Corte de Instancia Municipal y es la sede de la Oficina de Turismo del municipio.

En el techo del Salón de Sesiones de la Legislatura se encuentra impresionante obra de arte titulada "Constelación Mensajera II" realizada por uno de los artistas más reconocidos a nivel nacional e internacional, el manatieño Carmelo Sobrino. Esta obra fue comisionada por la Administración Municipal de Manatí.